Oraciones - Tercera Semana
Acto de Adoración de la Santísima Trinidad
de San Maximiliano
Os adoro, Padre Nuestro del Cielo, porque os habéis dignado poner en el purísimo vientre de María, a Vuestro Hijo Unigénito.
Os adoro, Oh Hijo de Dios, porque condescendisteis en entrar en el vientre de María, y os hicisteis verdaderamente Hijo de Ella.
Os adoro, Oh Espíritu Santo, porque os dignasteis formar en Su vientre Inmaculado el Cuerpo del Hijo de Dios.
Os adoro, Oh Santísima Trinidad, Oh un Dios en la Santa Trinidad, por haber exaltado a la Inmaculada de un modo tan Divino.
Y nunca dejaré diariamente desde el primer momento que me despierte de adoraros humildísimamente, Oh Divina Trinidad, con mi rostro en el suelo, repitiendo tres veces:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Gloria… Gloria…
Suplicación a Nuestra Señora
de San Maximiliano
Permíteme alabarte, oh Santísima Virgen, con mi entrega y sacrificio personal. Permíteme vivir, trabajar, sufrir, consumirme y morir por Ti, solo por Ti. Permíteme traerte el mundo entero. Permíteme contribuir a Tu exaltación cada vez mayor, a Tu mayor exaltación posible. Permíteme darte tal gloria que nadie más te ha dado hasta ahora. Permite que otros me superen en celo por Tu exaltación, y que yo los supere, para que por medio de tan noble rivalidad Tu gloria pueda aumentar cada vez más profundamente, cada vez más rápidamente, cada vez más intensamente como Él, que te ha exaltado tan indescriptiblemente sobre todos los demás seres, Él mismo desea.
En Ti sólo Dios es incomparablemente más glorificado que en todos Sus otros santos.
Para Ti Dios ha creado el mundo.
Para Ti Dios también me ha llamado a la existencia.
Permíteme alabarte, oh Santísima Virgen.
Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti, y por todos los que no recurren a Ti, especialmente por los enemigos de la santa Iglesia y por aquellos que se te han encomendado.
(Opcional)