8 de diciembre de 2012 Hora: 3:00 am Lugar: Capilla de Reparación en la Tierra Santa de Adoración, Olo.
LA VICTORIA DEL CORDERO HA LLEGADO
Algunos minutos antes de esta hora, sentí que me tocaron mientras dormía y una voz me dijo: “Bernabé, ve a la Capilla para rezar, nuestra Madre tiene un mensaje para Sus hijos”.
Inmediatamente me desperté y fui a la Capilla.
En mi oración durante esta hora, tuve una visión, una bellísima Señora que descendía de la nube. Su ropa era brillante como la nieve, radiante como el sol y Ella estaba acompañada de numerosos ángeles. Ella se acercó y dulcemente dijo:
“¡Alégrense oh Hijos de la Luz, alégrense oh hijas de Sion, alégrense oh gran Ejercito del Cordero! La Victoria de Cristo ha sido revelada. Victoria, Victoria, Victoria a Ti, oh gran León de la Tribu de Judá. Sí, la
- 490 - Victoria del Cordero ha llegado. Hijos, ¿han visto la victoria manifestándose? Hijos, ¿han escuchado la victoria que fue anunciada? Hijos, ¿han sentido la brisa de la Victoria del Cordero?
Si su respuesta es sí, Alégrense y estén contentos. Levanten su cabeza y digan: “Yo soy victorioso con el Victorioso Jesucristo”.
Sí, ustedes son victoriosos porque ustedes se unieron con Él en sus días de pruebas y de purificación y permanecerán unidos a Él hasta el final.
Yo soy la Inmaculada Concepción, María, la Madre del Agonizante Jesucristo. Hijos, ustedes hacen feliz al Cielo por responder al llamado de levantar este año, al Crucifijo gigante en éste suelo santo. Yo estoy feliz, Yo estoy orgullosa de ustedes. Jesús está feliz.
Cuán bendecidos están todos, desde los que hicieron el más pequeño sacrificio, por llevar a cabo este gran trabajo, su bendición es eterna. De generación en generación, su linaje cosechará el fruto de este trabajo hasta el fin de los tiempos. Hijos, ¡alégrense porque ustedes están entre ellos!”
“Bernabé, ¿no estás tú entre ellos?” Yo sonreí y le dije: “Madre, si estoy entre ellos.” Entonces, Ella dijo: “Alégrense, bailen y alaben la Victoria del Cordero. Los ojos del mundo no verán la Victoria del Cordero pero Mis hijos si la han visto y se alegran. Los ojos de los orgullosos y de los corazones amargados solo verán oscuridad. Ellos nunca saborearán o sentirán la felicidad de la Victoria del Cordero.
Hijos, solo los sencillos y humildes de Corazón verán y se alegrarán. Bernabé di nuevamente Conmigo: “Victoria, Victoria, Victoria a Ti oh Cristo – el Misericordioso Cordero de Dios.”
Ahora escucha, este Crucifijo gigante será consagrado a la Preciosísima Sangre de Jesucristo el 5 de Julio de 2013. ¡En este día, y a la hora de las tres de la tarde en punto, deberán develar la Cruz y rezar la oración de consagración que Yo te enseñaré seguido de la oración del Triunfo de la Cruz! Yo te dirigiré con mayor detalle antes de la hora.
Para prepararte a ti y a todos Mis Hijos hacia esta santa consagración, Yo estoy llamando a todos Mis Hijos, especialmente aquellos que se han consagrado a la Preciosa Sangre de Jesucristo, a un Cenáculo de oración cada tercer jueves al sábado, desde el mediodía del jueves hasta el mediodía del sábado para aprender y estudiar nuevamente las lecciones del Cielo dadas a ti para el mundo. Este llamado comenzará en enero hasta el mes de junio. El Cielo te dará el programa para el mes de julio antes que llegue el tiempo. Este llamado es para todos Mis hijos que deseen venir, pero aquel que se lo pierda dos veces no deberá continuarlo. El que llegue tarde dos veces tampoco continuará en este cenáculo de oración. Esta orden debe ser obedecida. Bernabé tú debes ser el moderador y enseñarás los mensajes en esos días. El Cielo te ha otorgado gracia infusa para realizar este trabajo.
Éste es un Llamado a la meditación silenciosa en la obra de Dios. Éste es un llamado a la oración. Éste es un llamado al arrepentimiento.
Hijos, cuando éste Cenáculo de Purificación se concluya, ustedes verán con claridad porque Yo estoy feliz hoy, y las alabanzas de Victoria permanecerán siempre en sus bocas.
Que el Manto de amor los cubra a ustedes Mis hijos. Adiós.” Inmediatamente Ella se despidió y se desvaneció.